Cómo traducir el sitio web de tu empresa

Si no tenemos intención de traducir nuestra web, ¿qué opciones tenemos? En realidad sólo caben dos posibilidades:

Seguir ofreciendo la web en un solo idioma. Esto podría situarnos en inferioridad de condiciones frente a empresas que traducen su web al idioma del usuario. Traducir nuestra web nos da ventaja sobre la competencia.

Traducir el contenido de la web con Google Translate. Si los usuarios realmente quieren acceder a nuestro contenido, es posible que utilicen Google Translate o algún otro servicio gratuito de traducción automática. La realidad es que a muchos usuarios esta opción no les convence ya que el resultado de estas traducciones deja mucho que desear y no transmite el mensaje que queremos expresar.

¿Quién debería traducir los contenidos de un sitio web?

Lo mejor es que sean las mismas empresas las que encarguen la traducción de sus webs, y no dejarla a una comunidad de usuarios o clientes. La traducción profesional es siempre la mejor opción para traducir el contenido de sus webs multilingües.

Para decidir si nuestra empresa debería traducir la web a otros idiomas, deberemos plantearnos las siguientes cuestiones:

¿Nuestra empresa vende productos a través de la web?

Si nuestro negocio tiene una vertiente enfocada al e-commerce, es evidente que tendremos que plantearnos localizar la web para obtener el máximo rendimiento a las ventas online.

¿Nuestro modelo de negocio está centrado en nuestra web? 

Si por ejemplo vendemos nuestros servicios a través de la web, lo más lógico será disponer de un versión localizada para llegar a más clientes potenciales, evitar cancelaciones o reclamaciones y, en general, ofrecer a nuestros clientes internacionales la mejor experiencia de usuario.

¿Cree que tiene fuertes competidores en mercados extranjeros? 

Es posible que una parte de nuestros clientes se encuentren en otros mercados, pero que estemos perdiendo terreno en algunos países. Es posible que esto se deba a que nuestra competencia ofrece una experiencia de usuario mejor que la podamos brindar nosotros con una web monolingüe.

¿Qué ganaríamos entonces a nivel comercial con una web localizada?

Veamos las principales ventajas que nos aporta la localización de una web:

¿Nuestra empresa vende productos a través de la web?

Si nuestro negocio tiene una vertiente enfocada al e-commerce, es evidente que tendremos que plantearnos localizar la web para obtener el máximo rendimiento a las ventas online.

Mejor experiencia de usuario.

Es indudable que la experiencia del usuario es infinitamente mejor si la web está en su propio idioma. De hecho, según un reciente estudio de la Unión Europea, 9 de cada 10 usuarios de Internet afirmaron que, si se les daba a elegir, visitarían siempre la web en su idioma. Casi uno de cada cinco europeos, el 19%, afirmaron que nunca realizaban búsquedas en otro idioma que no fuera el suyo.

Mayor presencia online.

Cuando localizamos y traducimos un sitio web, la presencia online de nuestra empresa se amplía automáticamente a millones de clientes potenciales que de lo contrario no entenderían el contenido de nuestro sitio.

Mejora el SEO.

Una de las ventajas menos conocidas de localizar una web es que el SEO mejora notablemente. En pocas palabras: si ofrecemos una mejor experiencia de usuario a nuestros clientes humanos, los motores de búsqueda lo notarán y mejorará nuestro posicionamiento. Pero si intentamos engañar a Google y utilizar traducción automática, no sólo no mejorará nuestro SEO sino que es posible que incluso nos penalicen. En realidad, la mayoría de motores de búsqueda (Google, Bing, Yandex…) catalogan la traducción automática como “contenido generado por ordenador”, es decir, como de baja calidad, lo cual puede penalizar el posicionamiento de toda nuestra web si nos pillan.

Se incrementan las ventas.

Evidentemente, si la gente no entiende qué estamos vendiendo es bastante improbable que compren algo. De lo contrario, si les ofrecemos un contenido personalizado y ajustado (o al menos en su idioma), es mucho más probable que compren nuestros productos o servicios.

Gastos de traducir un sitio web

Si nos decidimos a traducir y localizar nuestra web tendremos que plantearnos una serie de gastos:

Gastos de personal. Muchas empresas no se dan cuenta de que los costes “indirectos” de personal son muchas veces el mayor gasto que tienen que afrontar al traducir una web. ¿Estamos dispuestos a que un desarrollador o un miembro de nuestro departamento de informática se dedique en exclusiva al mantenimiento de nuestras webs? A menos que implantemos una plataforma que gestione de forma automatizada todos los procesos de traducción de una web, nuestros empleados tendrán que hacer todo el trabajo manualmente, algo que puede resultar muy caro teniendo en cuenta la preparación de documentos, búsqueda de traductores, revisiones, etc.

Costes de alojamiento web. Alojar y actualizar webs localizadas a varios idiomas también tiene unos costes de alojamiento. Si bien en principio no parece que esto nos vaya a suponer una gran inversión, a medida que pase el tiempo y vayamos añadiendo contenidos e idiomas a la web principal, el coste puede multiplicarse por 10 o por 20 si queremos un servidor rápido y con capacidad que no se cuelgue porque nuestra web se ha convertido en un monstruo. En estos casos, y si todavía no ha invertido en un servidor potente que dé servicio a muchas webs, una opción más barata sería la de instalar un proxy de traducción. Este tipo de servicios nos ofrece sitios localizados por un coste mucho menor al de tener varias webs. Un proxy de traducción le permite tener webs multilingües. Estas plataformas no alojan versiones de la misma web, sino que guardan en la nube el contenido ya traducido y le muestran a los usuarios el contenido en su idioma y en tiempo real.

Costes de la traducción. El coste de una traducción varía sustancialmente en función de una serie de factores (complejidad del contenido, combinación lingüística, etc.). Por lo que la tarifa puede ir desde los 10 hasta los 20 céntimos por palabra. Para calcular aproximadamente cuánto contenido tiene una web, seleccionaremos las páginas más importantes y, asumiendo que cada página tiene unas 500 palabras, nos podremos hacer una idea. Evidentemente el número de palabras variará para cada empresa, web o página. Algunos idiomas son más caros que otros dependiendo del país en que vivan los traductores y de la disponibilidad de profesionales para una determinada combinación lingüística. Por ejemplo, las traducciones de español a japonés serán más caras que del español al inglés.

Cómo ahorrar dinero traduciendo un sitio web

Existen varias formas de ahorrar costes cuando traducimos una web. Todas están relacionadas con la tecnología, pero a lo mejor no es como nos imaginamos:

Implantar un proxy de traducción. Como ya hemos dicho, un proxy de traducción puede ahorrarnos tiempo, dinero y problemas. Hoy en día parece ser la opción más rápida y económica para montar una web multilingüe en tan sólo unas semanas.

Beneficiarse de un API. API viene del inglés Application Programming Interface, y es un conjunto de funciones que permite a dos componentes de software comunicarse entre sí. Si ya disponemos de una buena infraestructura web que pueda dar soporte a muchas webs traducidas, además de un sistema de gestión de ventas, la mejor solución será un API de traducción. Esto les permitirá a sus empleados extraer e incorporar contenido en su software de traducción.

Conectar a su CMS una plataforma de traducción. Es posible que ya trabajemos con un CMS, como WordPress, en que queramos integrar nuestro proceso de traducción. Si es así, existen muchos plugins de traducción para los principales sistemas de gestión de contenido, Drupal, WordPress, Joomla, Sitecore, etc.

Sacarle rendimiento a la memoria de traducción. Una de las formas más fáciles y simples de reducir costes con la traducción de una web es aplicando una memoria de traducción. Se trata de una base de datos de traducciones, que puede estar en la nube o en local, y que los traductores van actualizando y ampliando a medida que traducen el contenido. Para las empresas, las memorias de traducción pueden significar un ahorro de entre un 40 y 80% del total de las traducciones, dependiendo del tipo de coincidencias que existan entre los segmentos a traducir.

Vamos a traducir nuestro sitio web

Antes de traducir una web existen varias consideraciones a tener en cuenta:

¿Qué páginas traduciremos?  No tenemos que traducir obligatoriamente todas y cada una de las páginas de nuestra web. Nos centraremos en las páginas que más tráfico reciben. También nos aseguraremos de traducir las páginas más importantes que están enlazadas en las páginas principales del sitio.

¿Quién se encargará de traducir? Si todavía no ha trabajado con ninguna agencia de traducción ni con traductores profesionales, deberá investigar un poco sobre el mercado de la traducción profesional.

¿Quién más gestionará las traducciones? ¿Tenemos dentro de nuestra empresa a empleados bilingües o que trabajen en una filial extranjera y que puedan echarle un vistazo a las traducciones para asegurarnos de que se leen y suenan bien? Si va a ser así, inclúyalo en la fase de planificación.

Mejor experiencia de usuario. Es indudable que la experiencia del usuario es infinitamente mejor si la web está en su propio idioma. De hecho, según un reciente estudio de la Unión Europea, 9 de cada 10 usuarios de Internet afirmaron que, si se les daba a elegir, visitarían siempre la web en su idioma. Casi uno de cada cinco europeos, el 19%, afirmaron que nunca realizaban búsquedas en otro idioma que no fuera el suyo.

Mayor presencia online. Cuando localizamos y traducimos un sitio web, la presencia online de nuestra empresa se amplía automáticamente a millones de clientes potenciales que de lo contrario no entenderían el contenido de nuestro sitio.

Se incrementan las ventas. Evidentemente, si la gente no entiende qué estamos vendiendo es bastante improbable que compren algo. De lo contrario, si les ofrecemos un contenido personalizado y ajustado (o al menos en su idioma), es mucho más probable que compren nuestros productos o servicios.

Mejora el SEO. Una de las ventajas menos conocidas de localizar una web es que el SEO mejora notablemente. En pocas palabras: si ofrecemos una mejor experiencia de usuario a nuestros clientes humanos, los motores de búsqueda lo notarán y mejorará nuestro posicionamiento. Pero si intentamos engañar a Google y utilizar traducción automática, no sólo no mejorará nuestro SEO sino que es posible que incluso nos penalicen. En realidad, la mayoría de motores de búsqueda (Google, Bing, Yandex…) catalogan la traducción automática como “contenido generado por ordenador”, es decir, como de baja calidad, lo cual puede penalizar el posicionamiento de toda nuestra web si nos pillan.

Gastos de traducir un sitio web

Si nos decidimos a traducir y localizar nuestra web tendremos que plantearnos una serie de gastos:

Gastos de personal. Muchas empresas no se dan cuenta de que los costes “indirectos” de personal son muchas veces el mayor gasto que tienen que afrontar al traducir una web. ¿Estamos dispuestos a que un desarrollador o un miembro de nuestro departamento de informática se dedique en exclusiva al mantenimiento de nuestras webs? A menos que implantemos una plataforma que gestione de forma automatizada todos los procesos de traducción de una web, nuestros empleados tendrán que hacer todo el trabajo manualmente, algo que puede resultar muy caro teniendo en cuenta la preparación de documentos, búsqueda de traductores, revisiones, etc.

Costes de alojamiento web. Alojar y actualizar webs localizadas a varios idiomas también tiene unos costes de alojamiento. Si bien en principio no parece que esto nos vaya a suponer una gran inversión, a medida que pase el tiempo y vayamos añadiendo contenidos e idiomas a la web principal, el coste puede multiplicarse por 10 o por 20 si queremos un servidor rápido y con capacidad que no se cuelgue porque nuestra web se ha convertido en un monstruo. En estos casos, y si todavía no ha invertido en un servidor potente que dé servicio a muchas webs, una opción más barata sería la de instalar un proxy de traducción. Este tipo de servicios nos ofrece sitios localizados por un coste mucho menor al de tener varias webs. Un proxy de traducción le permite tener webs multilingües. Estas plataformas no alojan versiones de la misma web, sino que guardan en la nube el contenido ya traducido y le muestran a los usuarios el contenido en su idioma y en tiempo real.

Costes de la traducción. El coste de una traducción varía sustancialmente en función de una serie de factores (complejidad del contenido, combinación lingüística, etc.). Por lo que la tarifa puede ir desde los 10 hasta los 20 céntimos por palabra. Para calcular aproximadamente cuánto contenido tiene una web, seleccionaremos las páginas más importantes y, asumiendo que cada página tiene unas 500 palabras, nos podremos hacer una idea. Evidentemente el número de palabras variará para cada empresa, web o página. Algunos idiomas son más caros que otros dependiendo del país en que vivan los traductores y de la disponibilidad de profesionales para una determinada combinación lingüística. Por ejemplo, las traducciones de español a japonés serán más caras que del español al inglés.

Cómo ahorrar dinero traduciendo un sitio web

Existen varias formas de ahorrar costes cuando traducimos una web. Todas están relacionadas con la tecnología, pero a lo mejor no es como nos imaginamos:

Implantar un proxy de traducción. Como ya hemos dicho, un proxy de traducción puede ahorrarnos tiempo, dinero y problemas. Hoy en día parece ser la opción más rápida y económica para montar una web multilingüe en tan sólo unas semanas.

Beneficiarse de un API. API viene del inglés Application Programming Interface, y es un conjunto de funciones que permite a dos componentes de software comunicarse entre sí. Si ya disponemos de una buena infraestructura web que pueda dar soporte a muchas webs traducidas, además de un sistema de gestión de ventas, la mejor solución será un API de traducción. Esto les permitirá a sus empleados extraer e incorporar contenido en su software de traducción.

Conectar a su CMS una plataforma de traducción. Es posible que ya trabajemos con un CMS, como WordPress, en que queramos integrar nuestro proceso de traducción. Si es así, existen muchos plugins de traducción para los principales sistemas de gestión de contenido, Drupal, WordPress, Joomla, Sitecore, etc.

Sacarle rendimiento a la memoria de traducción. Una de las formas más fáciles y simples de reducir costes con la traducción de una web es aplicando una memoria de traducción. Se trata de una base de datos de traducciones, que puede estar en la nube o en local, y que los traductores van actualizando y ampliando a medida que traducen el contenido. Para las empresas, las memorias de traducción pueden significar un ahorro de entre un 40 y 80% del total de las traducciones, dependiendo del tipo de coincidencias que existan entre los segmentos a traducir.

Vamos a traducir nuestro sitio web

Antes de traducir una web existen varias consideraciones a tener en cuenta:

¿Qué páginas traduciremos?  No tenemos que traducir obligatoriamente todas y cada una de las páginas de nuestra web. Nos centraremos en las páginas que más tráfico reciben. También nos aseguraremos de traducir las páginas más importantes que están enlazadas en las páginas principales del sitio.

¿Quién se encargará de traducir? Si todavía no ha trabajado con ninguna agencia de traducción ni con traductores profesionales, deberá investigar un poco sobre el mercado de la traducción profesional.

¿Quién más gestionará las traducciones? ¿Tenemos dentro de nuestra empresa a empleados bilingües o que trabajen en una filial extranjera y que puedan echarle un vistazo a las traducciones para asegurarnos de que se leen y suenan bien? Si va a ser así, inclúyalo en la fase de planificación.